Dos informes, uno del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otro del Banco Mundial, proyectan que la economía de la Argentina crecerá en torno al 4% en 2026. Ese porcentaje la ubica, según dichos análisis, en uno de los países del G20 con mayor previsión de crecimiento a nivel global. El informe Perspectivas de la economía mundial del FMI ubica al país como el cuarto en el ranking del G20, solo por detrás de India, que está en primer lugar con un 6,2%, de Indonesia que está segundo con 4,9% y de China, tercero con 4,2%. Al mismo ritmo que Argentina, en el quinto lugar, está Arabia Saudita. Según el FMI, el impulso del crecimiento se concentra cada vez más en los mercados y economías emergentes, mientras que se prevé que las economías avanzadas y desarrolladas crezcan a tasas más lentas. En ese sentido, países como Argentina, Arabia Saudita y Turquía podrían crecer muy por encima del promedio mundial, "lo que subraya las recuperaciones cíclicas, la dinámica de las materias primas y los ajustes de las políticas internas". El informe del Banco Mundial El Banco Mundial pronostica un crecimiento del 4% para el 2026 en la Argentina, evidenciando una moderación respecto a la mejora de la actividad del año pasado, calculada en 4,6%. La previsión surge del informe Perspectivas Económicas Mundiales de enero, en el cual la entidad precisó que “se proyecta que el crecimiento de Argentina se modere al 4% en 2026” y que se mantenga en el 4% en 2027, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas. Al explicar la morigeración en el crecimiento, el Banco Mundial expresó que “la incertidumbre en la política interna a finales del año pasado provocó episodios de presión cambiaria, lo que provocó aumentos en las tasas de interés del mercado que se espera que lastimen la demanda interna y el crecimiento este año”. En este contexto, remarcó que “el apoyo de Estados Unidos, incluyendo la provisión de líneas de swap, ayudó a estabilizar las condiciones financieras” y agregó que “la transición a una banda cambiaria en abril de 2025 aumentará la flexibilidad cambiaria, fortaleciendo su papel como amortiguador de shocks”.