El caso de una turista argentina presa revela la lucha pendiente contra el racismo en Brasil Rio de Janeiro – La abogada e influenciadora argentina Agostina Páez fue grabada en video profiriendo insultos racistas contra empleados de un bar en Río de Janeiro. En Brasil, este tipo de conductas constituye un delito grave, por lo que fue detenida y, aunque recuperó la libertad el mismo día, su causa sigue abierta y no se le permite salir del país. El caso vuelve a poner el foco en los 13.440 procesos pendientes de juicio por hechos similares que enfrenta actualmente el Poder Judicial brasileño. Presa y liberada en menos de 24 horas. El pasado 6 de febrero, la justicia brasileña ordenó la detención y posterior puesta en libertad de la abogada e influenciadora argentina Agostina Páez, acusada de insultos racistas contra tres empleados de un bar de Ipanema, en Río de Janeiro. Páez, de 29 años, fue grabada en un video llamando "monos" a los camareros e imitando al animal. Los hechos ocurrieron el 14 de enero. Una de las víctimas, que presentó una denuncia ante la Policía, dijo que la mujer lo señaló con el dedo y profirió insultos raciales, llamándolo “negro” de forma despectiva y discriminatoria. La discusión empezó por un supuesto error en el pago de la cuenta. El empleado resolvió revisar las cámaras de seguridad del establecimiento y, en ese momento, la mujer imitó a un mono y reprodujo los sonidos del primate. Lo que no esperaba esta turista, quien afirmó que los camareros le hicieron gestos obscenos e intentaron engañarla, es que el racismo en Brasil es considerado un delito grave, no sujeto a fianza e imprescriptible, desde que entró en vigencia la Constitución Federal del 5 de octubre de 1988. Las penas previstas van de dos a cinco años de prisión y también existe la posibilidad de aplicar una multa. Medidas cautelares y giro judicial Por esta razón, la justicia brasileña ordenó que le confiscaran su pasaporte y le colocaran una tobillera electrónica. El 3 de febrero, el ministerio Público del Estado de Río de Janeiro oficializó la denuncia contra Agostina Páez por delitos racistas y pidió su prisión. La razón esgrimida fue que existe un riesgo de fuga de la abogada argentina. También destacó su comportamiento, ya que Páez reiteró los comentarios ofensivos incluso cuando fue alertada sobre las posibles consecuencias. Agostina Páez es abogada e influenciadora digital. En Instagram tenía 40.000 seguidores en una cuenta que ya fue desactivada. En TikTok tiene 78.000, pero su perfil ahora está restringido. El caso, que está teniendo una fuerte repercusión en Brasil, alcanzó el clímax cuando Páez fue arrestada, el 6 de febrero, y conducida a comisaría. Su abogado, Ezequiel Roitman, alegó que su clienta siempre cooperó con la justicia. "Nunca quiso evadir la justicia, nunca quiso huir ni intimidar a los testigos", afirmó. Finalmente, en el mismo día el juez revocó la orden de prisión y la argentina fue liberada. Sin embargo, el caso está lejos de haber sido resuelto. Páez sigue sin pasaporte y con tobillera electrónica. La abogada argentina afirmó que desconocía que sus gestos constituyeran un delito en Brasil y que se trató de una "broma" dirigida a sus amigas en un tono lúdico. Poco antes de ser presa, Páez publicó un video en las redes sociales en el que reconocía que estaba con miedo. "Se están vulnerando todos mis derechos, estoy desesperada, estoy muerta de miedo. Hago este video para que se haga eco de la situación que estoy pasando", afirmó. El caso ya se ha viralizado en Argentina. Algunos periódicos del país vecino han publicado una especie de manual para orientar a los argentinos que van a Brasil por turismo, explicando exactamente qué palabras no deben usar y qué comportamientos no deben tener en Brasil para no correr el riesgo de ser arrestados o acusados de racismo. El episodio coincidió con otra controversia internacional vinculada al racismo. El mismo día en que Páez fue presa, estalló otra polémica en EE. UU., después de que el presidente Trump publicara en sus redes sociales una pieza digital generada con IA en la que se retrataba a los Obama como monos. Su difusión generó condenas por la fuerte connotación racista del primer y único presidente afrodescendiente de Estados Unidos. La Casa Blanca acabó retirando el video y alegó que había sido realizado “erróneamente” por un miembro de su personal. Leer tambiénEscándalo en EE. UU. por video racista publicado por Trump contra los Obama Aumento de procesos por racismo en Brasil El racismo es considerado un crimen en Brasil como resultado de una larga lucha histórica contra el legado de la esclavitud y la falsa idea de la "democracia racial", que culminó en la Constitución de 1988 y una ley específica aprobada en 1989. La abolición de la esclavitud, que aconteció en 1888, después de 350 años de trata de africanos, no incluyó políticas de inclusión social, creando lo que sociólogos y abogados definen como "racismo estructural". Inicialmente, la Ley Caó de 1989 tipificó los delitos de racismo con penas de uno a tres años. Posteriormente, en 2023, otra ley equiparó el delito de injuria racial con el delito de racismo, con una pena de dos a cinco años, y estableció que es imprescriptible y sin fianza. Desde entonces, al interpretar la ley, cada juez debe considerar discriminatorio cualquier actitud o trato hacia una persona o grupo minoritario que cause vergüenza, humillación, miedo o exposición indebida. En los últimos años, en Brasil, donde el 55,5% de la población se declara negra o afrodescendiente, según el censo de 2022 del Instituto Brasileño de Geografía e Estadística se ha registrado un aumento significativo en el número de procesos penales relacionados con el racismo y crímenes conexos. Son datos del Panel de Monitoreo de Justicia Racial, una iniciativa del Consejo Nacional de Justicia en asociación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), actualizados hasta noviembre de 2025. En la actualidad, el Poder Judicial brasileño tiene al menos 13.440 casos pendientes de juicio. La gran mayoría (97,4 %) se tramita en los tribunales de cada uno de los 27 Estados federados de Brasil, lo que refleja la incidencia de estos delitos a nivel local. Sólo en 2025 fueron registrados más de 7.000 nuevos casos de racismo e insultos raciales. Sin ir más lejos, en enero de 2026, una turista de Rio Grande do Sul fue arrestada bajo sospecha de insultos racistas en Salvador de Bahía. Gisele Madrid Spencer Cesar, de 50 años, fue encarcelada tras proferir insultos racistas y escupir a un vendedor ambulante negro en el Pelourinho, en el Centro Histórico de la capital bahiana. Posteriormente fue liberada, pero deberá responder de este delito en los tribunales. La lucha contra el racismo estructural en el país tropical es constante. Recientemente, la Corte Estatal de Santa Catarina, en el sur de Brasil, suspendió una nueva ley estatal que prohíbe la admisión a través de cuotas raciales en universidades públicas, privadas y comunitarias que reciben financiación pública. La ley de cuotas en las universidades federales, en vigor desde 2012, establece un cupo del 50% para estudiantes de escuelas públicas, incluyendo cupos para estudiantes negros, mestizos e indígenas. Por lo pronto, Agostina Páez responde en libertad por su delito, pero no puede dejar Brasil. Una disputa judicial previa en el entorno familiar Según información del diario La Nación, Agostina Páez es hija del empresario del transporte Mariano Páez, que se encuentra en el centro de una compleja disputa judicial cruzada con la abogada Estefanía Budan. El conflicto alcanzó su punto crítico en noviembre de 2025, cuando Mariano Páez fue detenido tras ser denunciado por Budan, su expareja, por violencia de género, lo que le llevó a cumplir más de un mes de prisión preventiva, según el sitio web argentino Info del Estero. Actualmente, el empresario se encuentra en libertad bajo medidas cautelares, que incluyen el uso de una tobillera electrónica. En su momento, Agostina Páez interpuso una demanda contra la abogada, acusándola formalmente de acoso, difamación y violencia digital. "No me imaginaba esto nunca, no tiene antecedentes penales, no tiene problemas con nadie, no sé por qué el ensañamiento con ella. Es un calvario", expresó el padre de Agostina, quien el sábado 7 de febrero tenía planeado viajar a Brasil.