Elecciones anticipadas en Japón, marcadas por el auge de la derecha y un Gobierno popular Japón irá a las urnas este domingo 8 de febrero para renovar la cámara más importante del Legislativo, después de que la primera ministra, Sanae Takaichi, disolviera en enero la Cámara Baja, con el fin de materializar su alta popularidad en más escaños para su partido. Takaichi, a quien las encuestas le otorgan una mayoría parlamentaria, busca mayor gobernabilidad para impulsar sus políticas derechistas de rearme, ajuste fiscal y control migratorio, a la sombra de crecientes tensiones con China. Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, llega a las elecciones anticipadas de este domingo arropada por una alta popularidad y encaminada, según las encuestas, a ampliar la hasta ahora tímida mayoría en la Cámara Baja del Parlamento. Con solo tres meses en el cargo, Takaichi invocó el 23 de enero el artículo 7 de la Constitución para disolver la Cámara Baja, con la intención de capitalizar su índice de aprobación —por encima del 60%, según recientes encuestas— y recuperar escaños en el Legislativo. Leer tambiénPrimera ministra de Japón disuelve la Cámara Baja y convoca a elecciones anticipadas El anuncio de la primera ministra desató una repentina campaña electoral de tan solo 12 días, la más corta en la historia de Japón, con vista a reformar los 465 escaños de la Cámara Baja de Representantes. El oficialista Partido Liberal Democrático (PLD), salpicado por escándalos, y su coalición mantienen una escasa mayoría en la Cámara Baja tras perder las elecciones de 2024. La líder japonesa busca un Legislativo renovado que impulse su agenda derechista, centrada en potenciar la economía, controlar el flujo migratorio y aumentar las capacidades militares nipones, ante las crecientes tensiones con China. Las últimas encuestas indican una victoria aplastante del PLD, que busca, junto a su nuevo socio, el Partido de Innovación de Japón (JIP), sumar al menos los 233 escaños que garantizan la mayoría en la Cámara Baja, la más poderosa del bicameral parlamento japonés. Incluso más, algunos sondeos proyectan que el partido de Takaichi, que hoy cuenta con 198 legisladores, puede ganar una mayoría simple por sí solo. En cualquier caso, la coalición de Takaichi carece de mayoría en la Cámara Alta —que no se renovará en los comicios del domingo—, donde depende de los votos de la oposición para aprobar sus propuestas. Esta condición supone un riesgo para la estabilidad del Gobierno, aun con una victoria aplastante en la Cámara Baja. Takaichi ha promocionado las elecciones legislativas del domingo como un referendo de aprobación a su Gobierno, al afirmar que el objetivo de los comicios es mostrarle a la líder si debe permanecer o no al mando de Japón. Si el PLD no logra obtener la mayoría, "renunciaré", afirmó. ¿Qué está en juego en las urnas? Una gran victoria de la coalición de Takaichi con su nuevo aliado, el JIP, allanaría el terreno para una reforma profunda en las políticas de seguridad e inmigración, con un claro giro hacia la derecha. Takaichi se ha comprometido a revisar las políticas de seguridad y defensa este año para reforzar las capacidades militares ofensivas de Japón, lo que implica levantar la prohibición para la importación de armas letales, alejándose aún más de los principios pacifistas de posguerra del país. Para ello, la primera ministra busca financiar un aumento del gasto en defensa, ante la presión de Donald Trump para que lo haga. El jueves, Trump manifestó su "total respaldo" a Takaichi, con una invitación a la japonesa para que visite la Casa Blanca el 19 de marzo. El republicano la definió en redes sociales como "una líder fuerte, poderosa y sabia" y se mostró confiado en que "¡no defraudará al pueblo de Japón!". En el plano económico, Takaichi defiende una política fiscal expansiva como una herramienta para frenar la persistente inflación y la caída de los salarios. "Hasta ahora, se ha aplicado una austeridad excesiva, recortando gastos a toda costa", condenó el viernes en un acto electoral en la prefectura de Kagoshima, en un intento por explicar lo que denominó como un "bajo rendimiento actual de la economía japonesa". Desde que Takaichi llegó al poder en octubre, Japón ha sufrido un continuo debilitamiento del yen y el aumento del rendimiento de los bonos, en máximos de varias décadas, lo que ha agravado la preocupación por la salud fiscal de la más endeudada de las grandes economías. La líder del PLD aboga también por endurecer las políticas migratorias, con propuestas para imponer requisitos más rígidos para obtener la nacionalidad japonesa y establecer un límite a los extranjeros residentes. En esa misma línea, propuso el jueves "medidas estrictas contra las actividades ilegales y las infracciones de las normas por parte de extranjeros". Otro factor determinante en el Gobierno de Takaichi radica en su conflictiva relación con China. La diplomacia entre ambas naciones se ha tensado en los últimos meses, después de que la primera ministra sugiriera que Japón podría involucrarse en caso de una acción militar china contra Taiwán, la isla autónoma que Pekín reclama como suya. Las declaraciones han provocado algunas represalias económicas y diplomáticas por parte de China. Crece la derecha y se debilita la izquierda El único rival que, según los sondeos, puede constituir un contrapoder a la primera ministra en las urnas es la coalición formada por el Partido Democrático Constitucional (PDC) y el partido budista Komeito, que ha tomado distancia del oficialista PLD por algunas opiniones políticas de Takaichi y diferencias en su política anticorrupción. Ambos han conformado una alianza centrista con la promesa de abogar por políticas de seguridad "realistas", un mundo libre de armas nucleares. Sin embargo, algunas encuestas, como las del periódico 'Asahi', señalan que esta coalición podría perder la mitad de sus 167 escaños actuales. "Nos encontramos en un momento crítico", confesó el viernes el líder del PDC, Yoshihiko Noda Las bancadas legislativas de izquierda en Japón están perdiendo cada vez más respaldo a medida que los votantes más jóvenes consideran poco efectivas sus políticas pacifistas y antinucleares. Al margen de la composición de los escaños, los resultados también permitirán evaluar la evolución del partido populista de ultraderecha Sanseito, con un fuerte discurso antiinmigración. Las encuestas pronostican una consolidación de su ascenso, después de que el año pasado ganara 15 escaños en la Cámara Alta del Parlamento nipón. Sanseito ha criticado abiertamente la política migratoria del exprimer ministro asesinado Shinzo Abe, mentor de Takiachi, quien "amplió la admisión de trabajadores extranjeros, y esa capacidad ha crecido a más de un millón de inmigrantes", en palabras del líder de esa formación, Sohei Kamiya, quien consideró que esa decisión "no fue la correcta". El estilo disruptivo de Takaichi —aficionada a las motocicletas, el heavy metal y tocar la batería— contrasta con su discurso de mano dura, ejemplificado en su simpatía declarada por "la dama de hierro", Margaret Thatcher. Después de casi dos décadas de militancia en el PLD, se convirtió el pasado octubre en la primera mujer en liderar la formación y el país asiático. Y, tres meses después, en la primera en disolver la Cámara Baja. ¿Logrará complementar su ascenso en el Ejecutivo con un mayor respaldo en el Parlamento? Con Reuters y EFE
ELECCIONES ANTICIPADAS EN JAPÓN, MARCADAS POR EL AUGE DE LA DERECHA Y UN GOBIERNO POPULAR