Hind Rajab: el eco de los niños de Gaza asesinados por Israel Hace dos años, Hind Rajab, una niña de cinco años, murió bajo el fuego de tanques israelíes mientras huía con su familia de Ciudad de Gaza. Antes de morir, sus llamadas de auxilio a la Media Luna Roja Palestina dejaron un testimonio estremecedor de miedo y soledad. Desde entonces, su voz se ha convertido en símbolo de la tragedia infantil en Gaza e incluso ha inspirado obras como la película ‘La voz de Hind Rajab’, nominada a los Premios Óscar de 2026. En la playa de Somorrostro, en Barcelona, un grupo de activistas despliega un retrato gigante de una niña. En la imagen de 1.000 metros cuadrados se la ve sonriente, con su largo pelo ondulado, una chaqueta y unos jeans. A su lado, una leyenda: "Libertad para los niños de Gaza". La foto muestra a Hind Rajab, la niña de cinco años asesinada junto a sus dos tíos y cuatro primos por el Ejército israelí en Gaza, el 29 de enero de 2024. La acción, impulsada por la organización Avaaz en a dos años de su muerte, pone en evidencia cómo su cruel asesinato la ha convertido en un símbolo del sufrimiento de los niños en la franja palestina y del reclamo por justicia. “Dibujar a Hind en la arena significa que, incluso si intentan borrar la verdad, esta regresará. Si el mar se la lleva, será escrita de nuevo”, asegura Wesam Hamada, la madre de Hind, en el evento que reunió a cientos de personas en la Ciudad Condal. Antes que su rostro, el mundo conoció la voz de Hind Rajab. Su pedido de auxilio por horas en las intermitentes llamadas con los servicios de emergencia palestinos pintó como pocas veces la angustia y la impotencia frente a una muerte inminente a manos de los tanques israelíes. Por eso, su madre defiende que, en su discurso, lleva "la voz de Hind Rajab y la voz de los niños de Gaza que no pueden gritar, que no pueden ser escuchados". "Los niños de Gaza no piden compasión. Piden su derecho a vivir. A dormir sin miedo. A jugar sin bombas. A crecer, simplemente a crecer". Homenajes como el de Barcelona y otros tributos a Hind Rajab se han multiplicado desde su asesinato. Por ejemplo, una fundación que lleva su nombre, con sede en Ginebra, se dedica a reunir pruebas y presentar denuncias en distintos países contra soldados israelíes, acusados de cometer crímenes de guerra en Gaza. Y su historia ha inspirado varias piezas en música y cine. El más reconocido es el filme nominado a los premios Oscar 2026 en la categoría Mejor Película Internacional, 'La voz de Hind Rajab', que reconstruye el dramático evento desde la perspectiva de los operadores de la Media Luna Roja palestina (PRCS, por sus siglas en inglés) que atendieron la llamada de emergencia de la niña. "No olvidaré ese día mientras viva" "Tengo mucho miedo, por favor, vengan". La súplica de Hind Rajab quedó grabada en la memoria de Omar Alqam, paramédico de la PRCS y uno de los operadores de la línea de emergencia que recibió la llamada de la niña de 5 años. "No olvidaré ese día mientras viva –confiesa a France 24–. Cuando escuché la voz de Hind, no era solo una llamada de emergencia; escuché la voz de una niña atrapada en el miedo, tratando de comprender por qué sucedía todo esto a su alrededor". Alrededor de Hind, el horror. "Están muertos", aseguraba la pequeña al otro lado del teléfono, rodeada de los cuerpos inmóviles de sus dos tíos y de sus cuatro primos, acribillados en el automóvil en el que intentaban huir del barrio gazatí de Tel al-Hawa tras la orden de desplazamiento forzado del Ejército israelí. Una de sus primas, Layan Hamada, de 15 años, había sido la primera en contactar a la PRCS minutos antes. En ese momento, Hind y ella habían sobrevivido a un primer ataque israelí y la adolescente llamó a los paramédicos, advirtiendo que "el tanque está justo a mi lado" y "nos están disparando". En el audio difundido por el servicio de emergencias palestino se escuchó una ráfaga de disparos y el grito de la joven antes de apagarse. Las comunicaciones intermitentes mantuvieron "en un estado de ansiedad extrema" por horas a Alqam y sus colegas. "Intentamos por todos los medios llegar hasta Hind, como si tratáramos de aferrarnos a la vida misma antes de que se nos escapara. Durante las horas que intentamos coordinar su rescate, vivimos entre la esperanza y el miedo, entre esperar buenas noticias y temer lo peor", recuerda. En esa difícil tarea de ser operador de emergencias, Alqam admite que "una de las cosas más duras es saber la ubicación de la persona herida y ser incapaz de llegar a ella debido a los bombardeos o las restricciones de seguridad". Pero ese 29 de enero de 2024, unas tres horas después de recibir la primera llamada de Layan Hamada y poco antes del atardecer, la PRCS logró el permiso del Ejército israelí para enviar una ambulancia al lugar donde se encontraba Hind Rajab. Sin embargo, como también quedó registrado en las comunicaciones de los paramédicos del hospital Al-Ahli con la central de emergencias, el vehículo fue atacado. Durante doce días, el paradero de Hind y de los dos ambulancieros fue desconocido. Sus cuerpos fueron recuperados el 10 de febrero de 2024, luego de que las fuerzas israelíes se retiraran de la zona. Una investigación de Forensic Architecture determinó que el Kia Picanto en el que intentaron huir Hind Rajab y su familia tenía 335 agujeros de bala y había sido atacado por un tanque desde una distancia de entre 13 y 23 metros. A unos 50 metros fueron hallados los restos de los paramédicos Yusuf al-Zeino y Ahmed al-Madhoun. La ambulancia atacada había sido destruida "muy probablemente por munición de un tanque israelí". "La voz de Hind es el eco de miles de niños en Gaza" Frente a este hecho descorazonador –y tantos otros que le ha tocado transitar en el desempeño de sus funciones–, Alqam asegura que "lo que me permite seguir es una idea simple: si nos detenemos, ¿quién quedará para escuchar a estas personas?". "Nadie puede acostumbrarse al dolor. A veces, uno intenta parecer fuerte, pero la verdad es que algunas llamadas se quedan conmigo incluso después del trabajo. [El caso de Hind] se sintió muy diferente. Quizás porque su voz era tan clara, porque pudimos escuchar su miedo momento a momento o porque sentimos que representaba a miles de niños que no tienen nada más que sus voces para defenderse", reflexiona. El impacto de esa llamada en Alqam fue descrito por el actor que lo representó en la película 'La voz de Hind Rajab'. En una entrevista en el podcast ‘Real Talk’ de Middle East Eye, Motaz Malhees explicó que Omar "me dijo que cuando llegó a su casa ese día no pudo hablar con nadie de su familia en absoluto y le llevó 3 o 4 meses sostener a su propio bebé". Verse interpretado por Motaz en la gran pantalla "no fue fácil", admite Alqam, "porque me llevó de nuevo al momento en el que sentí que toda la humanidad estaba siendo puesta a prueba". Aunque aclara que "ningún filme puede transmitir toda la verdad", el paramédico de la PRCS siente que "el trabajo intentó ser honesto y acercarse al dolor real que vivimos". "Mirar la película fue una experiencia muy difícil y conmovedora. Ver los eventos en la pantalla trajo de vuelta la voz de Hind, sus momentos finales y nuestros intentos de salvarla", subraya. La obra de la tunecina Kaouther Ben Hania ha sido aclamada por la crítica y, desde su crudeza, ha contribuido a difundir, aún más, la historia de Hind Rajab. Y está a días de tener su amplificador mayor en la ceremonia de los Oscars 2026, en el Dolby Theatre de Los Ángeles, como ocurriera el año pasado con ‘No Other Land’ el documental israelí-palestino ganador de su categoría en 2025. Pero al margen de premios y representaciones, Alqam destaca que "la voz de Hind ya no es solo la voz de una niña: se ha convertido en el eco de miles de niños en Gaza; no fue la excepción, sino la representación vívida de una realidad donde los niños viven bajo el miedo y los bombardeos". "Su historia –concluye el rescatista– hizo que el mundo escuchara lo que no quería oír". "A los niños de Gaza les han arrebatado su futuro" Hind Rajab es una de las más de 20 mil víctimas infantiles –entre ellas, más de 1.000 bebés– que murieron como consecuencia de la brutal invasión israelí en Gaza. De acuerdo a datos oficiales, otros más de 40 mil han resultado heridos, y unos 10.000 padecen lesiones físicas de por vida, con al menos 4.000 menores amputados, el mayor número per cápita del mundo, indica el Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés). Y más de 56.000 menores han perdido a uno o ambos progenitores, según Unicef. El cese al fuego relativo en la Frfanja –vulnerado casi a diario por ataques de Israel y, en ocasiones, por enfrentamientos entre su Ejército y milicianos palestinos– no ha cambiado demasiado la realidad de los menores. Más de un centenar han sido asesinados por fuego israelí; al menos una decena han muerto este invierno por la exposición a las bajas temperaturas; se proyecta que más de 100.000 sufrirán desnutrición aguda si no mejora el ingreso, todavía restringido, de alimentos y ayuda humanitaria; y cientos de miles permanecen desplazados forzosamente, apiñados con sus familias en campamentos precarios. "A los niños de Gaza les han arrebatado su futuro", reclama Anna Joseph, médica del Kingston Hospital NHS Foundation Trust en el suroeste de Londres. Ella ha viajado a la franja de manera frecuente desde enero de 2024 y en diciembre de 2025 regresó de su visita más reciente al enclave palestino. Cuenta a France 24 que los menores en la franja "se despiertan en una tienda fría y húmeda, a menudo con el sonido de disparos, drones o bombas. Si tienen suerte, aún cuentan con familiares que los cuiden. No todos los niños los tienen. No hay escuelas ni ningún sostén, simplemente atraviesan cada día". Una escena que describe como "usual" en Gaza es ver a niños, "algunos de tan solo 5 o 6 años", portando "grandes contenedores para recoger agua", una "pesada carga" que trasladan con dificultades "mientras caminan de regreso a sus tiendas". "A menudo van descalzos, incluso con el frío intenso; varios están cubiertos de mugre. Muchos están gravemente traumatizados, con la mirada perdida", detalla. En su trabajo, Joseph atendió casos particulares que son muestra de los múltiples peligros a los que están expuestos los niños en Gaza. Recuerda a "una niña de cuatro años que recibió un disparo mientras jugaba en la playa y estará paralizada el resto de su vida" o "un niño que fue atropellado por un camión de suministros" en medio de la noche y "casi se muere pero sobrevivió gracias a una cirugía de emergencia y una transfusión masiva de sangre". También el caso de "un bebé de 5 meses llamado Ahmed" que "nació con una cardiopatía congénita que lo matará a menos que reciba una cirugía cardíaca urgente", pero que "lleva 3 meses esperando el permiso" para salir de la franja –que Israel entrega a cuentagotas– y "no sé si ha sobrevivido". "Allí, un niño enfrenta una vida de sufrimiento, con poca esperanza. Viven con miedo –reflexiona la médica–. Sin embargo, siguen siendo niños. Todavía se persiguen unos a otros, corren hacia nosotros para practicar su inglés, piden dulces". Es por eso que Joseph considera importante seguir hablando de ellos. "Sin duda, todos debemos estar de acuerdo en que no hay justificación para matar niños; para hacerlos pasar hambre, aterrorizarlos, arrebatarles la oportunidad de una educación y un futuro. Es fácil olvidarse de Hind Rajab y de miles de otros niños. No tienen voz a menos que nos pongamos de pie y hablemos por ellos. Debemos condenar este genocidio porque eso es lo que es".
HIND RAJAB: EL ECO DE LOS NIÑOS DE GAZA ASESINADOS POR ISRAEL