Líbano, estrecho de Ormuz y otras amenazas de cara a negociaciones: la tregua, al límite El alto el fuego anunciado tras seis semanas de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán atraviesa sus primeras horas con señales de fragilidad. Bombardeos israelíes en Líbano, la militarización del estrecho de Ormuz y profundas divergencias sobre el programa nuclear iraní configuran un escenario en el que, por ahora, la tregua parece más un paréntesis precario que un acuerdo consolidado. A continuación, las claves de los asuntos que podrían hacer colapsar el pacto provisional y las negociaciones para un cese de hostilidades a largo plazo. El alto el fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán entra en zona de riesgo por disputas militares, energéticas y nucleares. A ello se suman ambigüedades en el propio pacto y presiones políticas internas que dificultan el avance hacia negociaciones sustantivas. Para este fin de semana está previsto el inicio de conversaciones entre las partes, según lo anunciado por Pakistán, principal mediador del acuerdo. Y el premier israelí, Benjamin Netanyahu, también dio luz verde este jueves para el inicio de negociaciones directas con Líbano. Pero los múltiples focos de tensión hacen que el alto el fuego penda de un hilo. - Líbano bajo fuego israelí, el mayor desafío inmediato a la tregua Pese al reciente anuncio de Netanyahu, el principal factor de inestabilidad se encuentra en Líbano. Israel lanzó los ataques más intensos contra Beirut y el sur del país desde el inicio de la escalada actual, el miércoles 8 de abril, precisamente en el primer día de tregua con Irán. Sus acciones dejaron más de 200 muertos y más de mil heridos solo en esa jornada, indicó el Ministerio de Salud libanés. La magnitud de los bombardeos, que incluyeron zonas densamente pobladas y provocaron escenas de devastación, ha puesto en duda la viabilidad del alto el fuego apenas horas después de su anuncio. La disputa gira en torno a si el acuerdo incluía o no el frente entre Israel y Hezbolá. Israel y Estados Unidos sostienen que el Líbano quedó fuera de la tregua, mientras que Irán, Pakistán —que actuó como mediador— y varios países europeos afirman que el alto el fuego debía abarcar toda la región. Esta divergencia no es menor. Para Teherán, los ataques contra Hezbolá —uno de sus principales aliados regionales— constituyen una violación directa del acuerdo. En las primeras horas de este 9 de abril, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que la continuidad de los bombardeos tendría "respuestas contundentes", mientras el Gobierno israelí reiteraba que continuaría atacando con "fuerza, precisión y determinación". El Centro Soufan, un grupo de análisis con sede en Nueva York, advirtió que incluso si el Líbano no estuviera formalmente incluido, la magnitud de los ataques israelíes puede interpretarse como una escalada que amenaza la tregua. Además, Israel dejó claro que considera el alto el fuego con Irán como una oportunidad operativa. Funcionarios israelíes señalaron que, al reducirse las operaciones sobre Irán, la Fuerza Aérea pudo concentrarse en Líbano, intensificando la ofensiva contra Hezbolá. La situación sobre el terreno se ha deteriorado aún más. Israel amplió las órdenes de “evacuación” en Beirut, atacó suburbios del sur y zonas cercanas al aeropuerto, mientras Hezbolá respondió con ataques contra fuerzas israelíes. La dinámica de acción y reacción aumenta el riesgo de una escalada regional que podría arrastrar nuevamente a Irán al conflicto. - Estrecho de Ormuz: presión energética y militar El segundo foco crítico es el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial. Los ataques israelíes y estadounidenses causaron un cierre de facto de la vía marítima por parte de Teherán y la tregua no ha cambiado significativamente la situación. Agencias semioficiales iraníes difundieron gráficos que sugerían la colocación de minas navales por parte de la Guardia Revolucionaria, lo que incrementó la incertidumbre sobre la seguridad de la ruta. En las primeras 24 horas del alto el fuego, apenas seis buques cruzaron el estrecho, muy lejos de los cerca de 140 que lo hacían habitualmente. Más de 230 petroleros permanecían esperando para cruzar, según autoridades energéticas de Emiratos Árabes Unidos, mientras los precios del crudo continuaban en niveles elevados. El Brent alcanzó los 98 dólares, un incremento del 35% desde el inicio del conflicto, y algunas refinerías pagaron niveles cercanos a los 150 dólares por barril. Irán condicionó la normalización del tráfico a que Estados Unidos reduzca su presión militar y a que Israel cese los ataques en Líbano. De este modo, el estrecho se ha convertido en un instrumento de negociación clave. Para mostrar este contenido de X (Twitter), debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Además, Teherán plantea la posibilidad de establecer un sistema de cobro para el tránsito de buques, lo que alteraría décadas de libre navegación y consolidaría su influencia sobre uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. Leer tambiénEl temor a las minas y los ataques en Líbano enturbian la reapertura del estrecho de Ormuz - Programa nuclear iraní: el núcleo del conflicto Más allá de las tensiones inmediatas, el principal obstáculo estratégico sigue siendo el programa nuclear iraní. Estados Unidos exige el fin total del enriquecimiento de uranio y la eliminación de las reservas existentes, mientras Irán insiste en que su programa es pacífico y reclama el derecho a continuar con el enriquecimiento. Se estima que Irán mantiene más de 400 kilogramos de uranio enriquecido cerca del grado armamentístico, a pesar de los ataques estadounidenses e israelíes. El jefe de la agencia nuclear iraní reiteró que proteger ese derecho es "necesario" para cualquier negociación. Washington también exige que Irán abandone su programa de misiles y deje de apoyar a grupos aliados en la región. Teherán, por su parte, reclama el levantamiento total de sanciones y el reconocimiento de su influencia regional. Las posiciones reflejan una brecha difícil de cerrar. - Ambigüedades del acuerdo y acusaciones cruzadas Otro elemento que debilita la tregua es la falta de claridad sobre los términos del acuerdo. Irán sostiene que se han violado varias cláusulas, mientras Estados Unidos afirma que esas disposiciones nunca formaron parte del pacto. Los analistas advierten que esta ambigüedad genera un terreno fértil para disputas. Las conversaciones parten de "bases muy débiles", según diplomáticos y expertos, lo que dificulta la construcción de confianza entre las partes. Más allá de la inclusión de Líbano, existen interrogantes sobre el destino de las reservas de uranio enriquecido de Irán, cómo y cuándo se reanudará el tráfico marítimo normal a través del estrecho, y qué ocurrirá con la capacidad de Irán para lanzar ataques con misiles en el futuro. El papel de Israel añade incertidumbre. Algunos analistas consideran que el Gobierno de Benjamin Netanyahu podría presionar para reanudar el conflicto con el objetivo de debilitar al liderazgo iraní, lo que complicaría aún más la diplomacia. - Conversaciones en Islamabad: expectativas limitadas Las primeras negociaciones tras la guerra, previstas en Islamabad, se desarrollan bajo fuerte seguridad y con expectativas moderadas. Estados Unidos enviará una delegación encabezada por el vicepresidente, J.D. Vance, mientras Irán podría estar representado por altos funcionarios políticos. Sin embargo, los diplomáticos señalan que es improbable alcanzar un acuerdo integral en el corto plazo. Lo más plausible sería una serie de acuerdos parciales que aborden cuestiones urgentes, como la reapertura del estrecho de Ormuz o alivios limitados de sanciones. Además, el equipo negociador estadounidense ha sido criticado por la falta de expertos en Irán, lo que podría dificultar el proceso. Leer tambiénNetanyahu afirma que dio instrucciones para iniciar negociaciones directas con Líbano - Presiones internas y riesgo de escalada Tanto Washington como Teherán enfrentan presiones políticas internas. En Estados Unidos, el aumento del precio de la energía y las divisiones políticas complican la posición del Gobierno. En Irán, la dirigencia intenta presentar la tregua como una victoria tras sobrevivir a la ofensiva militar. Ambas partes mantienen fuerzas militares en la región y han advertido sobre posibles represalias si el acuerdo se incumple. Estados Unidos afirmó que respondería con mayor fuerza ante violaciones, mientras Irán mantiene su capacidad de misiles y drones. El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán se sostiene sobre un equilibrio frágil. Los bombardeos en Líbano, la incertidumbre en el estrecho de Ormuz, las disputas sobre el programa nuclear y la ambigüedad del acuerdo configuran un escenario de alto riesgo. Aunque ambas partes tienen incentivos para evitar una nueva guerra, la acumulación de tensiones y la falta de consenso sobre cuestiones clave hacen que la tregua parezca más una pausa táctica que el inicio de una solución duradera. Leer tambiénCrónica de una negociación: así llegaron Estados Unidos e Irán a la frágil tregua Con Reuters, AP y medios locales
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