Venezuela: ¿por qué es tan atractiva para las petroleras pese al fantasma de la nacionalización? Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio. Primera modificación: El Gobierno de Donald Trump ha advertido que Estados Unidos necesita controlar las ventas e ingresos petroleros de Venezuela indefinidamente para estabilizar la economía del país y reconstruir la industria. Pero no lo puede hacer solo. Queda ahora en manos de las grandes compañías estadounidenses decidir si toman el riesgo de ejecutar grandes inversiones a cambio de acceder a las mayores reservas mundiales de crudo. Volver, o no, a Venezuela... esa es la cuestión. Funcionarios de la Administración de Donald Trump planean una cumbre empresarial en la Casa Blanca este viernes 9 de enero de 2026 para discutir con ejecutivos de las principales petroleras su plan para resucitar la industria venezolana, en franco declive. Se espera la asistencia de representantes de Exxon Mobil, ConocoPhillips y Chevron, las tres principales petroleras estadounidenses. Leer también“El dinero del petróleo venezolano será controlado por mí”: ¿es viable un control indefinido de Trump? Como antesala, el Gobierno ya ha dicho que buscará tomar el control de los ingresos petroleros venezolanos para estabilizar la economía y, eventualmente, compensar a sus compañías por las pérdidas sufridas cuando Hugo Chávez nacionalizó sus activos hace casi dos décadas. "Necesitamos tener esa influencia y ese control sobre las ventas de petróleo para impulsar los cambios que simplemente deben ocurrir en Venezuela" - Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, en la Conferencia de Energía, Tecnología Limpia y Servicios Públicos de Goldman Sachs en Miami Wright añadió que estaba en conversaciones con compañías petroleras estadounidenses para conocer las condiciones que les permitirían ingresar a Venezuela y así impulsar la producción del país a largo plazo. Leer tambiénTrump afirma que espera que EE. UU. controle Venezuela y extraiga su petróleo durante años ¿Qué tan factible es el regreso de las empresas? Analistas de la industria enfatizan en que sobre Venezuela todavía recae una enorme inestabilidad política, ya que el país se mueve en una delgada línea entre denunciar la captura de Maduro y apaciguar a Estados Unidos, por lo que las grandes firmas requerirían de ciertas garantías. Además, la recuperación deseada de la industria requeriría de años y cuantiosas inversiones, en un contexto de descarbonización -aunque lenta- que les viene quitando protagonismo a los combustibles fósiles. Pese a la invitación de Washington, el escenario permanece "extremadamente complicado" y "poco claro" para las petroleras, que hacen inversiones con horizontes de 10 a 25 años, comentó a la agencia EFE Diego Rivera Rivota, investigador en el Center on Global Energy Policy (CGEP) de la Universidad de Columbia. Leer también“Venezuela solo puede vender su petróleo si beneficia a los intereses de EE. UU.”: JD Vance Chevron es la única empresa estadounidense que opera en el país suramericano, aunque ha tenido que maniobrar con cautela con la Administración Trump para mantener su presencia de más de un siglo en el país. Actualmente, produce y exporta a su país alrededor de 100.000 barriles diarios bajo una autorización que la exime de las sanciones impuestas a Venezuela, aunque con ciertas restricciones. La estatal petrolera venezolana (PDVSA) anunció el miércoles por su parte que avanza en las negociaciones con Estados Unidos para la exportación de petróleo en términos similares a los vigentes con su socia Chevron. El fantasma de la nacionalización acecha Las compañías petroleras estadounidenses ayudaron a descubrir y desarrollar las riquezas petroleras de Venezuela a partir de la década de 1920, convirtiendo al país latinoamericano en el segundo mayor productor mundial para la década de 1930. Sin embargo, compañías occidentales como Exxon Mobil y Shell se vieron obligadas a huir después de que el Gobierno nacionalizara la industria, primero en la década de 1970 y nuevamente bajo el Gobierno de Hugo Chávez en la década de 2000. Por lo tanto, aunque es probable que las empresas occidentales estén ansiosas por aprovechar los abundantes y económicos recursos de Venezuela, requerirán cierto grado de estabilidad política y confianza en la integridad de los contratos antes de invertir miles de millones de dólares. Para complicar aún más los planes de expansión, Venezuela adeuda a Exxon, ConocoPhillips y Chevron miles de millones de dólares en costos impagos de empresas conjuntas, que probablemente deberán liquidar antes de realizar nuevas inversiones considerables. Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina del Instituto Baker de la Universidad Rice en Houston, afirmó que Chevron está en una posición inmediata para beneficiarse al máximo de cualquier posible apertura petrolera en Venezuela. Sin embargo, añadió que otras compañías petroleras estadounidenses estarán muy atentas a la estabilidad política y esperarán a ver cómo evolucionan el entorno operativo y el marco contractual. La compañía que probablemente estará muy interesada en regresar es Conoco, porque se le deben más de 10.000 millones de dólares y es poco probable que reciban el pago sin regresar al país ¿Qué tiene Venezuela que no tengan otros? Aunque expertos creen que cualquier recuperación significativa probablemente tome tiempo, dada la incertidumbre política, el deterioro de la infraestructura y años de subinversión, Venezuela sigue siendo un país muy atractivo. El miembro fundador de la OPEP posee las mayores reservas de petróleo del mundo, aunque solo representa alrededor del 1% del suministro mundial, frente a los hasta 3,5 millones de barriles diarios que producía en la década de 1970, más del 7% de la demanda del entonces. El venezolano es un crudo pesado y ácido con alto contenido de azufre, ideal para la producción de diésel y combustibles más pesados, aunque con márgenes más bajos en comparación con otros grados, en particular los de Medio Oriente. "A Exxon, Conoco y Chevron no les molestaría invertir en petróleo pesado, dado que es muy necesario en Estados Unidos y que están menos enfocados en la descarbonización", dice Monaldi. Las empresas europeas podrían ser más reticentes a invertir en la prolífica Faja del Orinoco, añadió. Aunque el petróleo pesado del Orinoco, en el centro de Venezuela, es costoso de producir, técnicamente es relativamente simple, según el Departamento de Energía del Gobierno estadounidense. "Este tipo de crudo se adapta bien a la configuración de las refinerías de la Costa del Golfo de Estados Unidos, que históricamente fueron diseñadas para procesar dichos grados", afirmó Ahmad Assiri, estratega de investigación de Pepperstone a la agencia Reuters. En efecto, las refinerías de petróleo a lo largo de la costa del golfo, principal centro de refinación y exportación de EE. UU., se construyeron hace décadas para procesar crudo pesado para productos como gasolina, diésel y combustible para aviones. Si bien la mezcla de crudo estadounidense cambió drásticamente tras el auge del petróleo de esquisto (un tipo de crudo ligero) a principios de la década de 2010, muchas refinerías aún requieren crudo pesado para optimizar sus operaciones. Leer también“El dinero del petróleo venezolano será controlado por mí”: ¿es viable un control indefinido de Trump? Con Reuters, AP, EFE y medios locales